Las nubes
Comienza
el verano y con él, el “Mal tiempo”, por esto me gustaría transcribirles una
parte del manual de meteorología y tratar un poco el tema de las nubes, que en
estos meses será importante tratar todos los días en la planeación de sus vuelos.
La
nube es un conjunto visible formado por minúsculas partículas de agua líquida o
hielo,
o
ambas cosas a la vez, que se encuentra en suspensión en la atmósfera; dicha aglomeración
puede incluir también partículas de agua o hielo de mayor tamaño, partículas
no acuosas o sólidas procedentes, por ejemplo, de gases industriales, humo o polvo.
El
tamaño límite de las partículas líquidas que constituyen la nube viene a ser de
20 mm, puesto
que las mayores que pueda contener constituyen en realidad la llovizna o la lluvia.
Si
se exceptúan ciertos tipos de nubes y la
ocasional presencia de cirrus en la baja estratosfera, puede afirmarse que las
nubes existen sólo en el seno de la troposfera.
Se
forman, principalmente, como resultado del movimiento vertical del aire, como
ocurre en
la convección, o en la ascensión forzada sobre un terreno elevado o en los movimientos
verticales a gran escala asociados con depresiones y frentes.
Las
nubes pueden surgir, siempre que existan las condiciones adecuadas en relación
al gradiente
térmico vertical y humedad, por efecto de la turbulencia a bajos niveles o como
resultado de una mezcla de estas y de otras circunstancias de poca importancia.
A
temperaturas por debajo de los 0° C, las partículas nubosas están constituidas enteramente
por gotitas de agua en subfusión, hasta unos –10° C, en el caso de nubes en
forma de estratos, y hasta unos –25° C, si se trata de nubes convectivas.
A
temperaturas por debajo de tales límites, que sólo son aproximados, y hasta
unos –40° C
(temperatura de nucleación homogénea, en que toda el agua se convierte en
hielo),
muchas
nubes son mezcla de gotitas y cristales de hielo, con predominio creciente de estos
últimos al ir descendiendo la temperatura.
Las
nubes se clasifican según diversos criterios: en primer lugar, por la altura a
que se presentan
(bajas, medias y altas), y luego, en géneros, y dentro de éstos en especies y variedades
con características suplementarias que se califican mediante las correspondientes
palabras tomadas del latín.
Clasificación
de las nubes
La
clasificación de las nubes es el sistema para distinguir y agrupar las nubes de
acuerdo con
uno o varios de los siguientes criterios:
Aspectos;
Proceso
de formación;
Altura
a que normalmente se encuentra, y
Partículas
de que están compuestas.
Existen
tres típicas formas de nubes claramente diferentes:
Cirrus
(Ci);
Cúmulos
(Cu) y
Stratus
(St);
Todas
las nubes son estas formas puras o modificaciones y combinaciones de ellas a distintos
niveles, donde las diversas condiciones del aire y la humedad son causa de sus formas
variables.
Por
su altura se clasifican en BAJAS, MEDIAS Y ALTAS.
Aunque
las cotas correspondientes vayan aumentando desde el Polo al Ecuador; en promedio,
puede decirse que las alturas correspondientes a cada tipo son: hasta unos 1.500
m.; 2 a 3 km. y por encima de los 3,5 km.
Como
existe mayor cantidad de vapor de agua en las capas bajas que a niveles superiores,
es evidente que cuanto más alta se encuentre una nube, tanto menos densa y
más fina o tenue tendrá que ser por lo general; las nubes bajas, por el
contrario, son las que resultan ser más densas y oscuras.

Los
Cúmulos (Cu) se presentan siempre en forma de masas nubosas
individuales, con bases planas y generalmente densas y de contornos bien
delimitados, que se desarrollan verticalmente en forma de exuberancias, cúpulas
o torres; con frecuencia tienen aspecto de coliflor, y sus dimensiones
verticales predominan siempre sobre su extensión horizontal.
Las
partes de estas nubes iluminadas por el sol son generalmente de un blanco
brillante; su base, relativamente sombría, se encuentra sensiblemente
horizontal.

La
estructura de los distintos tipos de nubes viene en general descrita por su
propia denominación (p. ej., estratocúmulos = cúmulos que se han extendido
hasta formar un estrato) o por ciertos prefijos agregados a un tipo clásico;
así, por ejemplo, si una nube se forma
por encima de su cota normal, el prefijo alto precederá a su nombre, como es el
caso de los altostratus o altocúmulos; si va asociada a precipitación, se
utiliza la palabra latina nimbos (nimbostratos), etc.
Para
fines sinópticos se estableció una clasificación a base de nueve tipos de
nubes, para cada uno de los tres niveles, bajas, medias y altas, las
correspondientes letras clave
Son
CL, CM y CH, el propósito es poder describir el aspecto global del cielo, en
lugar de nubes individuales.
Por
acuerdo internacional, las diversas nubes se agrupan en 10 géneros: cirrus, cirrocúmulos,
cirrostratos, altocúmulos, altostratus, nimbostratos, estratocúmulos, stratus, cúmulos
y cumulonimbos; estos géneros se subdividen en 14 tipos y nueve variedades.